Su papá lo miraba fijamente mientras Panchito se disponía a llevar un canasto enorme lleno de juguetes al patio para jugar con ellos. 

No puedo con todo esto- dijo Panchito. 
Sí puedes, usa todas tus fuerzas- Respondió su padre
Bueno- afirmó Panchito
Entonces Panchito sacó fuerzas de donde no tenía, intentó una, dos, tres veces y no pudo moverlo.
No haz usado todas tus fuerzas- Dijo su padre
Sí las usé Papito, ¿no me haz visto que me he esforzado mucho?
Sí hijo, pero no me haz pedido ayuda a mí, yo soy parte de tus fuerzas.

Muchas veces nos encontramos en una situación como la del pequeño Panchito. Luchamos una y otra vez con el afán de resolver un problema, pero al final nos damos cuenta que ese problema es muy pesado para cargarlo nosotros solos. Es por eso que hoy Dios te dice: » Yo soy parte de tus fuerzas, deja de luchar solo«. Sea cual sea la situación por la que pases, necesitas entregarle a Dios cada parte de tu vida, deja el orgullo a un lado, y «No le digas a Dios cuán grande es tu problema, dile a tu problema cuán grande es tu Dios«.
Te dejo con este versículo que bendijo mi vida ????

«En Dios descansan mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios.»
Salmos 62:7 LBLA

Posdata:

Compátelo 😉

Menú