Cuida tu Tesoro

Cuando escuchamos decir que algo tiene mucho valor, o es muy costoso, lo primero que se nos vienen a la mente es: un celular, una joya, un IPad, una mansión, etc. En diferentes ocasiones me ha pasado que voy a salir de casa y mi mamá me dice «cuidado el celular» o «no lleves teléfono». O típico, si vives en nuestra amada ciudad de Guayaquil (Ecuador), lo que haces cuando vas a subir al bus o si te sientes en peligro de ser asaltado, tomas tu teléfono y lo guardas en un lugar que no sea visible para cualquier ladrón. Pero, ¿Te has preguntado por qué hacemos eso? Pues la respuesta es obvia, no queremos que nos roben, porque aquello que tenemos, sea celular, billetera, reloj, o lo que fuere, tiene un valor para nosotros y no queremos perderlo. ¿Sabías que algo que tú tienes, es muchísimo más valioso para Dios que cualquier celular último modelo, joya, o mansión?

¿Sabías que es tan valioso que Dios dedicó, parte de sus escrituras para aconsejarte que lo cuidaras? ¿Sabes de qué te estoy hablando?… Pues tu corazón.

Es interesante lo que dice en el libro más increíble de la historia: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.» Proverbios 4:23. Pero ¿De quién debemos guardarlo? Pues aquí está la respuesta (Juan 10:10) “el diablo”. 
Últimamente he tenido la oportunidad de conocer a diferentes personas, hombres y mujeres, entre ellos, niños, jóvenes y adultos. Que por no seguir este maravilloso consejo, les ha tocado pasar diferentes situaciones dolorosas en su vida. Yo te quiero decir algo, “el diablo” como es tan mentiroso y cochino, le gusta lavarse las manos cuando ha hecho una de sus fechorías, muchas veces utiliza a las personas que tú más quieres para destruir tu corazón, así él hace como que nunca tuvo que ver en tu problema y hasta que tú no te des cuenta, él lo seguirá haciendo. 
Pero ¿Cómo podemos guardar nuestro corazón? Pues podemos hacer una comparación. Cuando éramos niños y nuestros padres nos enseñaban a ahorrar, mientras lo hacíamos, (a muchos de nosotros) quienes nos tenían el dinero eran nuestros padres; eran ellos por algunas razones, porque a nosotros se nos podía perder, porque lo podríamos gastar en cosas innecesarias, porque ellos eran nuestros padres y para nosotros eran como nuestros superhéroes. Pues algo así debemos hacer, debemos entregarle este tesoro que es muy valioso a alguien que sea mayor que nosotros, que sea nuestro superhéroe, que lo cuide de no usarlo de la forma incorrecta, y que sea Él quien nos ayude a tomar las decisiones correctas. Yo ya encontré a la persona ideal con esas características. Ese alguien es Jesucristo, quien es nuestro superhéroe porque en verdad el salvó nuestras vidas de la muerte, quien es mayor que nosotros y que cualquier dificultad, quien no le teme a nada ni a nadie, y te ayudará si tú se lo permites.

Hoy quiero animarte a que le entregues tu corazón a Jesús así como yo lo hice, Él será quien lo guarde del enemigo, Él te dará dirección en tu vida; y Él sabrá entregarle tu corazón a la persona correcta. Vamos, búscalo y encontrarás la salida de ese laberinto por el que has estado pasando.

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