Alguien Suspira Por Ti

En el palacio de un reino muy lejano se encontraba un muy apuesto príncipe llamado Pantuflo, el cual como no había encontrado mujer para casarse y tomar posición de Rey envió a llamar a todas las doncellas del reino para saber cuál era la escogida. Entonces, asistieron las más hermosas doncellas, a cada una les entregó la semilla de una flor.

Les dijo: «Se trata de un concurso, aquella mujer que en seis meses traiga la flor más bella que haya brotado de esa semilla será la elegida como mi esposa».

En medio de todas las doncellas se encontraba Rigoberta, una mujer bella por dentro y por fuera, además muy sencilla y humilde, ella estaba ya hace mucho tiempo enamorada del príncipe, por esto aunque no sabía nada de jardinería, con mucho amor cuidó y regó en una pequeña maceta la semilla que le dieron, día tras día la regaba, pero no brotaba nada. Pasaron los meses hasta que llegó el sexto mes el día que debían ir al palacio a mostrar su maravillosa flor, ella decidió llevar su maceta tal cual estaba, aunque sabía que no ganaría. Estando frente al príncipe y al lado de muchísimas doncellas las cuales aspiraban al trono y llevaban las más lindas y refinadas Flores, El príncipe anuncia «Aquella mujer, la cual trajo su maceta vacía es la elegida como mi futura esposa, ella es digna de estar en el trono conmigo, ya que yo les di a todas una semilla infértil y ella fue la única que tuvo la valentía de ser sincera conmigo, su futuro esposo«.

Vivir una vida con Jesús es una maravillosa historia de amor, no exactamente como la de la historia, pero si algo parecida. En la palabra de Dios dice que nosotros “La iglesia” somos su novia, y Él, Jesucristo, es nuestro novio. 

En 1 Juan 4:19 dice: “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero.” Como nos podemos dar cuenta, en su palabra dice que Él nos amó primero, no por quienes seamos, o por quienes aparentemos ser. En la historia que vimos, el príncipe no eligió a las falsas doncellas que trataban de engañarle con sus hermosas flores, aunque aparentemente eran muy bonitas, realmente no brotaron de la semilla que les dio el príncipe; pero él sí eligió a aquella doncella que fue sincera, y que presentó su maceta sin ninguna flor, solo con la semilla infértil, sin engaños, sin mentiras y sin apariencias para tratar de engañarlo. 

Hoy quiero hablarte a ti señorita, joven que estás leyendo esto. Dios te ama a pesar de tus errores y tus defectos, a pesar de tus debilidades y fallas. Él no busca gente perfecta (Yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos. Lucas 5:32) busca gente sincera, que se presente ante Él tal y como es. Amigo, amiga Dios te está llamando ahora, no le resistas más, no pongas de escusa el famoso “Soy demasiado malo como para buscar a Dios” es como decir “Estoy demasiado enfermo como para ir al hospital”. Este es el momento, Dios quiere transformar tu vida, te invito que hagas conmigo la siguiente oración, con un corazón sincero, repite conmigo:

“Jesús, mi Señor no soy perfecto, he cometido muchos errores, pero hoy quiero que entres a mi vida y la cambies por completo, te entrego mi corazón para que lo sanes y lo cuides, hoy quiero comenzar a vivir esa maravillosa historia de amor junto a Ti. Amén”.

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